EFECTOS DE LOS ORGANISMOS GENETICAMENTE MODIFICADOS

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¿QUE SON LOS ORGANISMOS GENETICAMENTE MODIFICADOS?

Los organismos genéticamente modificados son aquellos cuyo material genético es alterados usando técnicas de ingeniería genética. Se encuentra en plantas y animales en quienes se inserta material genético de virus, bacterias, otras plantas o animales.  Estas combinaciones genéticas no pueden ocurrir en la naturaleza ni mediante cruzamientos tradicionales.

Virtualmente todos los organismos genéticamente modificados (GMO por sus siglas en inglés) se han producido para tolerar la aplicación directa de herbicidas o para producir directamente insecticidas. Estos organismos se desarrollaron por la industria biotecnológica con la promesa de que incrementarían el volumen de la cosecha, tendrían tolerancia a las sequías, serían mejores desde el punto de vista nutricional y muchos otros beneficios, que NO se han cumplido.

Mientras tanto, hay un creciente cuerpo de evidencia que conecta a los GMOs con problemas de salud, daño ambiental y violación de los derechos de los campesinos y agricultores y consumidores, como se vio hace poco en Campoalegre, Huila (Colombia), donde la policía llegó a destruir toneladas de semilla de arroz que estos campesinos ancestralmente han guardado para sus nuevas cosecha.  (Pueden ver en este link lo que ocurrió: http://www.youtube.com/watch?v=kZWAqS-El_g&feature=fvwp)

EFECTOS DE LOS ORGANISMOS

Tenemos el concepto de que cuando comemos cualquier alimento, sea de origen vegetal o animal, nuestro aparato digestivo reduce todos los elementos a pequeños bloques de nutrientes que luego se absorben y se usan para construir nuevas sustancia dentro de nuestro cuerpo.  Pero olvidamos que dentro de nuestro tracto digestivo tenemos miles de millones de bacterias, protozoarios y hongos que entran en contacto con estos alimentos, que tienen un genoma viable.  No se sabe cómo puede interactuar el genoma de los GMO con las bacterias intestinales.  Sabemos que las bacterias tienen la capacidad de intercambiar información genética con otros micro-organismos. Por otro lado, nuestro sistema digestivo puede absorber moléculas grandes por varias vías.

Muchas de las plantas GMO se han desarrollado para tolerar altas dosis de herbicidas, y muy en especial el Roundup, un herbicida a base de glifosfato, producido por la empresa Monsanto, la misma que produce y patenta las semillas genéticamente modificadas resistentes al Roundup. El glifosfato afecta el metabolismo de la vía shikimate usada por bacterias, hongos, algas, parásitos y plantas para la biosíntesis de amino ácidos aromáticos como la fenilalanina, tirosina y triptófano.  Esta vía no se encuentra en los animales, por lo que se consideran amino ácidos esenciales y deben obtenerse de la dieta. Debido a que esta vía metabólica no se encuentra en animales, Monsanto siempre ha dicho que este producto no es tóxico para humano. El Roundup está clasificado como un antibiótico porque mata bacterias. Mata las bacterias benéficas del suelo, y también las bacterias benéficas del tracto intestinal nuestro. Mata al bacilo Bífidus y a los lactobacilos, pero no afecta a la E. Coli o a la salmonella o al bacilo que produce el botulismo. Las bacterias en nuestro organismo se encuentran en una proporción de 10 bacterias por cada célula que tenemos en el cuerpo. Cuando se eliminan las bacterias benéficas de nuestro tracto digestivo, se producen trastornos de este tracto digestivo y del sistema inmune. Al presentarse estos trastornos, se instala un proceso de inflamación crónica en nuestro cuerpo y entramos en el camino de las enfermedades crónicas, incluyendo la infertilidad, las enfermedades cardiovascuales, las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central y el cáncer.

Otro problema con el glifosfato es que tiene propiedades estrogénicas, por lo que está asociado a incremento de cáncer de seno cuando hay su presencia en el organismo en rangos de partes por trillón.

Otra de las estrategias de los GMO es incorporar al genoma de las plantas la capacidad de  producir una toxina producida por el Bacillius Thuringiensis, que tiene efecto sobre insectos.  Esta toxina debe ser ingerida por el insecto y y se adhiere a la pared intestinal del insecto. Unas pocas horas después, el insecto deja de alimentarse y muere por inanición.  En cultivos orgánicos, se utiliza en bajas cantidades sin haberse demostrado toxicidad en humanos.  Pero cuando se incorpora al genoma de las plantas, cada célula de la planta produce esta toxina. En estudios recientes, se ha observado que en concentraciones consideradas bajas, hay efectos sobre las células hemática, produciendo daño de la membrana celular con aparición de anemia.  Además se demostró efectos sobre la médula ósea con aparición de leucemias.

LOS ORGANISMOS GENETICAMENTE MODIFICADOS EN EL MUNDO

En muchos países del mundo incluyendo Australia, Japón y la Unión Europea, los GMO están prohibidos o restringidos debido a sus efectos secundarios conocidos y al potencial del daño a la salud humana y del medio ambiente.

En Estados Unidos de Norte América, hay muchos estados donde es obligatorio que las empresas marquen en los empaques que el producto contiene GMO, y se observa un movimiento popular a nivel nacional para la erradicación de los cosechas que contienen GMO.  Este movimiento popular ha tenido el efecto de que muchas empresas productoras de alimento eliminen de sus ingredientes productos de GMO. Un ejemplo de esto se vio cuando empresas como Walmart, Starbucks, Yoplait y Dannon, retiraron todos los productos lácteos de ganados a los que se les había aplicado hormona de crecimiento bovino recombinante (rBGH), una hormona sintética producida por Monsanto, y vendida a ganaderos para aumentar la producción de leche en las ganaderías. La presencia de esta hormona, que es estimulante del crecimiento celular, se ha asociado en varios estudio con el incremento de tamaño de tumores como en el cáncer de seno, próstata y de colon.  Esto ocurrió cuando la información llegó a las madres a lo ancho del país y éstas se dieron cuenta del riesgo que corrían sus hijos.  Dejaron de comprar los lácteos provenientes de ganadería que usaban la rBGH.

Además en Estados Unidos hay una base de datos nacional con más de 10.000 productos certificados como libre de GMO.

Por otro lado estamos observando que en Colombia se está obligando a los agricultores a comprar semillas GMO.  La cultura ancestral de guardar las mejores semillas de la cosecha para resembrar en el siguiente ciclo se volvió ilegal, y según la ley 9.70, estas semillas, de las que hemos comido por centenares de años, súbitamente ya no son aptas para consumo humano.

Pensamos que el problema de los agricultores es de ellos, no de nosotros, pero según la nueva legislación hasta la quinua o el amaranto van a ser patentados y propiedad de empresas que ni siquiera son colombianas. Y nos van a obligar a comer productos nocivos para nuestra salud y la de nuestros hijos.

Si hoy nosotros no hacemos nada para cuidar nuestra salud y nuestro medio ambiente, pueden estar seguros que estas grandes empresas no van a hacer nada. Para ellas es solo una cuestión económica.

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